La pobreza, un problema epistemológico

La solidaridad a la pobreza solo la perpetua.

Ariel Carlos Corasi, Youtuber

(Soy El CorChico)

Pobres y ricos, incluidos y excluidos, rodeados de lujos y sumidos en la miseria ¿La grieta en la sociedad tiene acaso una explicación mas allá de lo material?

Es innegable que existe la pobreza pensada como inacceso a bienes y servicios esenciales para satisfacer necesidades. Bajo cualquier mirada teórica que se piense la pobreza es un problema económico. Ah no. Permítanme dudar. ¿Es acaso la pobreza un problema económico? Políticos, religiosos y organismos internacionales llevan décadas, siglos, sino milenios luchando contra la pobreza y sin embargo ésta no deja de existir y expandirse ¿Qué batalla en vano verdad? Decenios interminables de actos piadosos luchando para no lograr nada. Todos partiendo del axioma de la solidaridad material hacia el pobre y el desesperado. Ayudas humanitarias de comida, medicamentos y ropa para ganarle a la pobreza en una suerte de redistribución de la riqueza basada en la lástima y la piedad que no erradica la miseria, solo la perpetua de manera indeterminada en el tiempo. Es aquí donde hacen cortocircuito los intentos por erradicar la pobreza.

Si la realidad socioeconómica fuera un laboratorio deberíamos darnos cuenta de sobra que habiendo experimentando con la piedad, la compasión, la distribución y la solidaridad no hemos logrado nada, es hora de empezar a cambiar la técnica. Si fuera una batalla basada en el método científico claramente seriamos los hazmerreíres de las ciencias.

¿No será que la pobreza trae en si misma modelos de pensamientos que la eternizan atemporalmente? El pobre después de recibir las virtudes gratuitas de la distribución “solidaria” sigue siendo pobre. La pobreza 0 sirve como slogan/chamuyo de campaña, no como modelo económico. Y todo esto sucede porque el problema no es material, sino psicosocial, idiosincrásico, mental. La diferencia entre ricos y pobres no es solo adquisitiva, sino en su forma de pensar. Nadie puede negarme que la holgazanería, el facilismo, la mediocridad y el conformismo sean los caminos por los cuales se llega a la pobreza, males que están instaurados en nuestra sociedad y que se lo quiere sanear con paliativos materiales cuando su complejidad radica en lo profundo de la mente humana.

Por ello la solidaridad de regalar cosas no sirve ni servirá jamás. A lo mucho solo ayuda a aplacar el sentimiento de culpa que nuestro egoísmo nos lleva a sentir y la expresamos en una piadosa limosna, pero quien recibe dicha caridad sigue eternamente allí, atrapado en su mediocre mendicidad conformista que lo atará por siempre a la miseria.

La distribución de la riqueza ha logrado la centralización de la pobreza.

Es hora de que como sociedad demos por finalizada la idea de que la pobreza se combate con solidaridad y altruismo material. Ya tuvimos mucho tiempo para darse cuenta que esa no es la forma. Ya hubo distribución de la riqueza y de los medios de producción y solo logramos la Venezuela Chavista. La Pobreza se combate cambiando la forma de pensar de la sociedad, no quitándole a unos para darle a otros que claramente no saben administrar dichos recursos para luego seguir siendo pobres. En términos científicos la técnica es obsoleta, inútil, estéril.

Y en términos políticos deberíamos definir cuál es el nicho ecológico de la diferencia que la pobreza ocupa. Claramente es la de justificar la corrupción, el robo y el desfalco. Antes de demonizar la diferencia entre ricos y pobres deberíamos pensar la grieta entre políticos y sociedad. Desde la invención del socialismo, para lo único que sirvió la miseria fue la de enriquecer a los líderes de izquierda, porque llevamos casi 100 años de socialismos humanitarios y la pobreza sigue allí, incluso agudizada ante la presencia de sus mesías. ¿No será que un sector de la sociedad elige masoquistamente ser pobre y vivir humillado ante la voluntad de sus tiranos “salvadores”? Eso es tema para un próximo artículo.

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