La moral del odio y el resentimiento

¿La delincuencia es el resultado de la pobreza y la marginación o del odio y el resentimiento instaurado en la sociedad?

Con tremenda ganas de matar o hacer plata, ya sabes cómo es esto”.  Así rezan las ideas del viralizado video de los 4 delincuentes uruguayos. Principios de la normalización de la delincuencia y la impunidad en nuestra sociedad. ¿Acaso es posible proponerles las ideas de la libertad, el libre mercado y la disminución del estado a estas personas? No. Las rechazarían de raíz, y no por qué no lo entiendan, no es una cuestión de ignorancia, si no de conveniencia. Lacras impresentables como estas son exactamente la clase de personas que eligen al fabuloso Estado de Bienestar, no solo porque les de planes, bonos, y alguno que otro asistencialismo, sino porque es el mismo estado que los ampara y les permite salir a hacer desmanes choreando y matando personas, total el discurso progresista sale en su defensa relativizando estos excesos proponiendo que si el pobre roba debe ser entendido “porque es la única forma de subsistir”, “que no tuvo oportunidades como los demás”, y otras banalidades de esa categoría.

Relatividad Moral E Inmoralidad

Robar es malo. Matar es malo. No hay puntos intermedios. No hay grises en estas cuestiones. Justo en el momento en el que empezamos a relativizar lo bueno y lo malo justificándolo por motivos económicos, raciales, geográficos es cuando comenzamos a autorizar y permitir que proliferen estas extirpe de malvivientes en la sociedad.

Recuerdo las palabras de cierto candidato a presidente en el debate pre electoral del año 2019 quien mencionó algo así como “Crimen de adulto, pena de adulto”. Y tiene razón. Si alguien tiene 15 años y tuvo la capacidad para terminar con la vida de una persona, lo más obvio es que recaiga sobre este la pena de un asesino. Pero no. “es solo un adolescente y no podemos someterlo a penas tan duras” “No podemos estigmatizarlo por su condición” “Es un adolescente pobre y tiene derechos”. Este país está podrido en derechos, en principios que desamparan a la gente honesta y productiva para defender y abrazar con aires de justificación y comprensión a esta clase de personas.

Ellos comprenden perfectamente el cortocircuito entre lo legal y lo moral. Algo por ser legal no necesariamente es bueno. Lo mismo que alguien tenga tal o cual derecho no significa que los merezca. Arrancar la propiedad privada a los agricultores era un derecho en la Rusia socialista de los años 30. Matar judíos fue legal en la Alemania Nazi de los años 40. En nombre de qué ¿De una raza? ¿Del pueblo y los oprimidos? ¿Los vulnerables? ¿Los pobres?

¿Cuánto falta para que el pobre tenga derecho a robar y matar? Creo que muy poco.

Políticas públicas como promotoras del Marxismo Cultural

Y no es casualidad. Estos delincuentes junto a las personas que reciben asistencialismos estatales y se conforman con ello son mayoría en el país. Obvio que las políticas públicas van a apuntar a este sector, porque mientras más derechos y legalidades existan para ellos, más militancia tendrá esos partidos y ambos factores indudablemente suman votos, el principal negocio de la democracia.

Este es el Pueblo señores!! O sea. Siempre que dicen “El pueblo siempre tiene la razón” da pánico de solo pensarlo. ¿Cómo darle la razón a una mayoría convencida que sacarle a los demás es lo correcto? ¿A una mayoría que se deja guiar por el odio y la envidia como paradigma de vida?

Esta es la peste socialista que contamina mentes. Y no seamos tan ingenuos de creer que el discurso implantado en los medios y las escuelas es la razón de nuestra decadencia. No es por culpa de Grabois que los pobres aprendieron que usurpar es un derecho. Más bien solo estaban a la espera de que surgiera un Grabois para sentirse justificados y alentados a hacer algo que siempre estuvo presente en sus resentidos ideales de distribución. Muchos crecimos en el mismo país y época en que las ideas de la justicia social, la inclusión y la tiranía de la igualdad hacen eco, y no por ello somos todos unos adoctrinados que salimos a defender tamañas formas de corrupción y empobrecimiento.

No les importa si lo que le dan son migajas de servicios estatales ineficientes y obras públicas que se deterioran al poco tiempo, lo que les importa es que no les cuesta esfuerzo tenerlo, y lo defenderán no por su calidad sino por su facilidad, todo obtenido sin esfuerzo, sin sacrificio, alegoría misma de la lucha antimeritocracia instaurada en la sociedad.

La grieta moral y representacional en la sociedad

Estos militantes de la pobreza claramente odian al capitalismo, pero no lo odian por considerarlo un sistema supuestamente injusto sino que odian a la gente que triunfa gracias al capitalismo. Por eso desprecian a la llamada Oligarquía empresarial para apoyan fanáticamente a la oligarquía política. A lo mejor la complejidad del debate se reduce a un aspecto socio-subjetivo en donde las posiciones morales de los dos lados de la grieta se definen según la envidia y el resentimiento. No odian al rico, envidian al exitoso, al talentoso, a quien con inteligencia y capacidad acumuló y reunió su riqueza.

Sacarles a unos para dárselo a otros es tan injusto y cruel como la idea de permitir la delincuencia para que ellos mismos, chorros destructores de la propiedad privada, se la saquen al que labura sin ninguna consecuencia. ¿Acaso sienten algún tipo de remordimiento? Quizás no. Porque según ellos, además de ser un laburo, sienten que merecen adueñarse del esfuerzo ajeno.

Venezuela: la Militancia del Odio y el Resentimiento

Basta de autorizar este aquelarre de pensamientos marxistas que solo han de generar pobreza de las más indescriptibles en nuestro país. No es chiste hablar de la Argenzuela de Alberto. Estos son los síntomas previos a la tremenda crisis bolivariana actual. Más de un venezolano que hoy revuelve en la basura para alimentarse con las sobras de otro, alguna vez militó y defendió los excesos del chavismo, alguna vez aplaudió a Hugo y su maquinaria perversa de expropiación. No. No son necesariamente las víctimas, querían a un líder mesiánico, un  Robín Hod moderno que le robe a los ricos para dárselo a ellos y así terminaron, navegando a la deriva sobre una hiperinflación acumulada de más de 5 mil millones por ciento desde 2013 a la actualidad. Anhelaban lo gratis aprobando el saqueo sistemático a los empresarios y les toco ahora padecer. No es karma, no es castigo divino, es la realidad y se la buscaron ellos mismos como por militar el odio al éxito ajeno. Si lo barato cuesta caro, lo gratis cuesta aún más. Querían populismo revolucionario y hoy lo viven en carne propia: La revolución del hambre y la miseria. Ya no hay nada que sacarle a los empresarios porque los reventaron a todos.

La argentina bolivariana

Como argentinos debemos cambiar estas posturas de defender la llamada justicia social solo por conveniencias inmediatas que no ofrecen ningún futuro. Los planes sociales no aseguran ningún porvenir, solo atan a la gente a una inmediatez eterna, a una dependencia al amo que solo nos pide obediencia y sumisión absoluta. Y claro. No mienten cuando dicen que cubren las necesidades básicas, es verdad. Mantienen a la gente solo viva, como bien se mantiene a un animal que sirve de adorno o exhibición, apenas subsistiendo hasta las próximas elecciones, sin siquiera quejarse de la forma grotesca en que este relato enriquece a algunos y nos empobrece a todos.

Los liberales culpan a los políticos, los socialistas a los empresarios, pero el verdadero enemigo del argentino somos nosotros mismos como sociedad.

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