Censura a la derecha: Redes sociales contra la libertad de expresión

En la última semana las redes sociales nos han demostrado como pueden censurar al mismísimo presidente de los Estados Unidos. Entonces, qué nos protege al resto de los mortales de estos peligrosos ataques a la libertad de expresión?

Ya son varios los líderes de derecha cuyas voces han sido censuradas por las compañías de Big Tech. El caso que más repercusión tuvo fue la eliminación de la cuentas de Donald Trump en Twitter y su bloqueo en Facebook e Instagram. Pero este caso no es el único. Desde hace unos días Twitter viene eliminando cuentas de líderes conservadores de EEUU y de otras partes del mundo. Por ejemplo, la del escritor y politólogo argentino de derecha, Agustín Laje.

Sumado a esto, las compañías de Big Tech más importantes (Google, Facebook, Amazon, Apple) actúan como arbitro de la verdad, censurando publicaciones, noticias, comentarios, videos y fotos, quitando aplicaciones y ocultando algunos contenidos periodísticos de los buscadores.

Mecanismo de censura disfrazado de detector de “fake news”

Durante la campaña electoral de 2020 en EEUU, se profundizó en las redes sociales el uso de algoritmos que son capaces de detectar cierto tipo de información entre las publicaciones de los usuarios para luego marcarlas como “información falsa” e incluso eliminarlas. Esto se prestó durante toda la campaña para censurar noticias que pudieran ser perjudiciales para el candidato demócrata Joseph Biden. Este supuesto mecanismo para “evitar la proliferación de noticias falsas” es también llamado “fact checker”.

Según la empresa Facebook, no son ellos quienes deciden qué es verdadero y qué es falso, sino que quienes lo hacen son verificadores independientes. Muchos de estos verificadores son medios de comunicación o supuestas “organizaciones sin fines de lucro” como “Politifact”, “Snopes” y “Associated Press”. Todas ellas tienden a marcar como “falsas” a afirmaciones provenientes, en casi todos los casos, de cuentas de usuarios de derecha. Y no utilizan la misma vara a la hora de calificar a las afirmaciones falsas cuyo origen están en la izquierda. Independientemente de que no siempre que marcan una información como “falsa” dan las pruebas que sustenten dicha “falsedad”. A veces, para tachar una publicación de “información falsa” o “posiblemente falsa” tan solo les basta con que sea un comentario, afirmación o noticia que un medio de comunicación tradicional no mostraría. Esto es un claro ataque a la libertad de expresión y tiene fines totalmente políticos.

¿Cómo se aplicó este mecanismo de censura en las elecciones de EEUU?

El 14 de octubre, el periódico “The New York Post” publicó una noticia en la que evidenciaba un posible acto de corrupción de Hunter Biden (hijo de Joseph Biden). El periódico en cuestión aportó pruebas tales como correos electrónicos y documento intercambiados entre Hunter Biden y un miembro de la empresa Ucraniana Burisma. En ellos se puede apreciar como Hunter Biden (durante la administración Obama – Biden) utilizaba su influencia política, por ser hijo del vicepresidente de EEUU, para ofrecerle a la empresa en cuestión distintos beneficios.

Luego de que esta noticia saliera a la luz, el aberrante mecanismo de censura de las corporaciones de redes sociales fue utilizado con todas las publicaciones de usuarios que, en plena campaña electoral, difundían la denuncia de corrupción contra el hijo de Joseph Biden. A quienes publicaban algo al respecto, se les marcaba la publicación como “información falsa” o directamente se las eliminaba. A pesar de que existieran pruebas que indicaban la veracidad de los hechos mencionados.

¿Por qué las redes sociales no hicieron lo mismo con las publicaciones que acusaban a Trump de haber “presionado al presidente Ucraniano Volodymyr Zelensky para que investigara a Hunter Biden”? Estas acusaciones las hicieron los demócratas y no pudieron ser probadas pero de igual manera le valieron a Trump el inicio de un Impeachment (juicio político) que no prosperó.

Esta sistemática censura política es también aplicada actualmente a quienes hacen una publicación en Facebook, Twitter o Instagram insinuando que hubo fraude en las últimas elecciones presidenciales de EEUU.

Mediante la aplicación de este sistemático mecanismo de censura disfrazado de “detección de fake news”, las empresas Big Tech intentan deslegitimizar y ocultar toda información que pudiera llegar a perjudicar a los candidatos que ellos apoyan. Sin embargo no aplican la censura cuando se trata de “fake news” avaladas por ese sector político. Esto es un claro ataque a la libertad de expresión y a la democracia.

El ataque de las Big Tech a las redes sociales alternativas

Debido a la censura política que tiene lugar en las redes sociales tradicionales, surgieron redes alternativas como es el caso de Parler, una plataforma creada por el estadounidense John Matze como alternativa a las redes tradicionales que censuraban contenidos y opiniones de derecha. Luego de los lamentables hechos que tuvieron lugar en el capitolio el 6 de enero y el posterior bloqueo de las redes del presidente Donald Trump y usuarios afines al mismo, Parler tuvo una oleada de nuevos usuarios, quienes llegaban a esta plataforma en busca de libertad de expresión que en las redes tradicionales ya no tenían.

Desde ese momento, se inició una evidente campaña de las empresas Big Tech para eliminar esta nueva red social que ya suponía una competencia para las redes tradicionales. Esta nefasta campaña terminó con la eliminación total de Parler, ya que quienes le proveían de los servidores era la empresa Amazon, la cual decidió cortarles el servicio de manera permanente y hasta el momento ninguna empresa se atreve a alojar este sitio en sus servidores ¿Por qué? Probablemente para evitar represalias de las Big Tech a quienes no les conviene que existan otras redes sociales porque las suyas perderían hegemonía.

Conclusión

Las compañías Big Tech utilizan su hegemonía en internet para decidir qué es verdad, qué es mentira, qué se puede mostrar, qué se puede opinar, qué es violento, cuál es un discurso de odio y censurarlo a su propia discreción. Es sumamente alarmante que este oligopolio digital pueda influir políticamente de tal manera abusando del poder que les otorga el dominio de las comunicaciones. Gracias a este poder pudieron censurar al presidente de los Estados Unidos y a los 75 millones de estadounidenses que lo votaron. Esto ultraja la libertad de expresión, uno de los derechos más importantes que establece la Constitución de EEUU y que es vital para cualquier sistema de gobierno justo

Y por último, es inaceptable en un sistema de libre competencia el hecho de que las Big Tech puedan decidir con quién competir y con quien no. Se ha visto que estas compañías son capaces de, prácticamente, hacer desaparecer a sus competidores como Parler mediante el abuso del poder que les otorga ser un oligopolio del internet.

Por: Nick

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